Treinta mil amaneceres: el gobierno secreto de la vida
Lareira de casa rural gallega José Manuel Fernández Outeiral Esta historia me llegó una tarde de verano, como llegan muchas de las historias que merecen ser contadas: sin avisar. Hablaba con un amigo de esas cosas que se hablan cuando ya no existe ninguna necesidad de llegar a ninguna parte, y la conversación nos llevó hasta su tierra, a las cercanías de Sober, en el sur de Lugo, donde las viñas llevan siglos descendiendo hacia los ríos por laderas que parecen demasiado empinadas para que un hombre sensato hubiese decidido plantar nada en ellas. Pero los gallegos nunca hemos tenido por la sensatez una devoción excesiva cuando hay una buena razón para llevarle la contraria a la montaña. Hablábamos del vino, naturalmente. En aquellas tierras resulta difícil no hacerlo. Y hablando del vino apareció una mujer. No diré cómo se llamaba. Mi amigo me autorizó a contar su historia con una sola condición: que cambiase los nombres, porque las familias son como son y nunca se sabe quién pued...