La muerte no es el final
Escribí estas páginas pensando en quienes hemos perdido a alguien querido, que somos todos, y con motivo del día de difuntos. Hoy quiero dedicarlas especialmente a las víctimas de la catástrofe ferroviaria de Urda, en Toledo, y a sus familias. Según el balance comunicado por el Gobierno de Castilla-La Mancha el 30 de octubre de 2026, han fallecido 69 personas y otras permanecen hospitalizadas, algunas en cuidados intensivos. Este dolor viene a sumarse al de las víctimas de Adamuz. Detrás de cada persona fallecida o herida de gravedad queda un auténtico drama. También están quienes sobrevivieron ilesos o con heridas leves y ahora tienen que afrontar la conmoción de lo vivido, las imágenes y los recuerdos que pueden acompañarlos toda su vida. Y queda entre nosotros un miedo que antes de estas tragedias no sentíamos: pensar en subir a un tren y preguntarnos si llegaremos a nuestro destino. Sean cuales sean nuestras ideas políticas, todos deberíamos ser capaces de ponernos en el luga...