Cuando el Sol se oculta y la luz permanece: el eclipse como metáfora de la vida
Un ensayo sobre el tiempo, la conciencia y la eternidad José Manuel Fernández Outeiral Durante miles de años, los eclipses de Sol fueron contemplados con una mezcla de fascinación y temor. Cuando la claridad del día comenzaba a extinguirse en pleno mediodía, nuestros antepasados creían asistir a un acontecimiento sobrenatural. Los animales enmudecían, las aves buscaban refugio como si llegara la noche y el corazón del hombre se encogía ante la sospecha de que el orden del universo podía haberse quebrado para siempre. Hoy conocemos con admirable precisión la mecánica celeste que los produce. Sabemos que no existe ningún misterio físico: la Luna, en su viaje alrededor de la Tierra, se interpone fugazmente entre nuestro planeta y el Sol, proyectando su sombra sobre una estrecha franja de la superficie terrestre. Todo responde a una armonía matemática que puede predecirse con siglos de antelación. Y, sin embargo, este eclipse posee para nosotros un significado especial. La Pení...