La vida no es un lugar, es un estado
La forma cambia; la sustancia permanece. José Manuel Fernández Outeiral Tal vez esto no sea un lugar, sino un estado de la mente. Hemos pasado siglos imaginando la eternidad como geografía, el cielo arriba, el infierno abajo, el más allá un destino. Hemos pensado la salvación como viaje y la muerte como desplazamiento. Pero quizá el error siempre estuvo en nuestra forma de pensar, acostumbrada a organizarlo todo en coordenadas espaciales. El espacio es útil para mover el cuerpo, pero puede ser engañoso cuando intentamos comprender el alma. Tal vez no estamos en un universo material independiente de Dios, sino dentro de una Conciencia infinita que se expresa. Tal vez no vivimos en un lugar, sino en un acto permanente de pensamiento divino. Cuando Shakespeare creó a Hamlet o Cervantes dio forma a Don Quijote, no fabricaron cuerpos de carne, sino estructuras vivas en la mente. Cinco siglos después, esos personajes siguen emocionándonos, siguen enseñándonos, siguen existiendo en la conci...